22

En el viaje conté veintidós asientos antes de sentarme. Primero fue la casualidad, luego la cábala. Todas las veces veintidós sumaban mi nueva edad, el número favorito de mi abuela, la locura. Ayer fue mi cumpleaños y recordé todo eso. Ayer fue mi cumpleaños y se volvió día cero.
Hokusai me observa desde una tarjeta y me promete un Japón dibujado, precioso e inexistente. ¿Dónde puedo encontrar nubes como esas, de algodón y cinta? La ilustración viene persiguiéndome los dedos y voy encontrando formas.
Quién soy, qué quiero, son preguntas que resurgen cada día. Ya me acostumbré a ellas, les invento una respuesta por vez. ¿No es eso lo que tenemos que hacer?
Observar es mi misión, observar con este par de ojos curiosos que se abren de par en par y se vuelven saltones. Observar con mirada desprovista de odio (gracias Miyazaki por darme esas palabras -Japón se inmiscuye entre los huecos y por eso sé que tengo que ir-). Observar por el apuro de los que no se detienen y por la mirada que olvidó dónde encontrarse. Observar porque se puede, punto, fin.
Y porque la luz, la luz es el más bello regalo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s