Desafío analógico: día 1

Subir a un colectivo, subir a un tren. El constante traqueteo que nos arrima hacia lo céntrico. Las caras de comenzar el día y los niños con energías, los vendedores que uno tras otro van apareciendo y abandonando el vagón. Parecen programados y a esta altura ya lo deben de estar.
Encontrarme con la chica de pelo semi rosado, piercings y tatuajes, y abrazarla. El olor a fritanga, los techos hermosos derruidos, la decadencia con su atractivo indecible. Constitución y su mixtura que demarca la identidad revuelta de todos nosotros.
Cambio tren por subte. Viaje fugaz que no recuerdo porque se llenó de palabras y las palabras tienen ese don de crear un universo propio al decirse. No viajé con mi cuerpo sino con mi mente. Caminé Retiro y no vi, no vimos, las dos estábamos en una montaña, escalando piedras bajo la llovizna.
Pasajes en nuestras manos. Me encanta ese momento. Son augurios del misterio de lo que vendrá. Y otra vez volver, y seguir sin mirar. A veces no es necesario mirar (y a veces, es imposible no hacerlo: un chico devolviendo sus entrañas con suavidad).

(Escrito hace tres meses para el desafío analógico propuesto por heyheyworld)
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s